En estos días en los que el talento femenino ocupa un lugar protagonista, la entrevista a nuestra CEO corporativa en Las Provincias nos invita a mirar de cerca la esencia del liderazgo que impulsa al Grupo Madeplax. Su forma de entender la empresa —cercana, valiente y orientada a las personas— refleja el espíritu con el que seguimos creciendo y transformándonos. Leerla es asomarse a una visión que combina experiencia, sensibilidad y una energía que inspira a todo el equipo.

Susana Tolosa, CEO Madeplax
Susana Tolosa, CEO Corporativo del Grupo Madeplax.

Grupo Madeplax es una empresa con una sólida y larga trayectoria en el ámbito de la carpintería integral, especializada en el diseño, fabricación e instalación de productos y estructuras en madera, aluminio, vidrio y acero. Nuestro equipo acumula más de 58 años de experiencia y ha participado en proyectos de gran envergadura para hoteles, constructoras y espacios que exigen precisión, calidad y un acompañamiento técnico impecable. La labor como directora general es asegurar que esa esencia —la excelencia, la cercanía y el compromiso con nuestro equipo, proveedores y clientes— siga siendo el motor de todo lo que hacemos. Apostamos por la formación continua, la eficiencia y un servicio que va más allá de la instalación: acompañamos cada obra de principio a fin.

 

-¿Cuáles son las claves de su liderazgo?

-Considero que el liderazgo se apoya en tres pilares:

Escucha activa, porque una empresa crece cuando entiende a su equipo y a sus clientes.

Claridad y coherencia, para que cada decisión tenga sentido y dirección.

Cultura de mejora constante, donde todos sabemos que podemos evolucionar, aprender y aportar.

Creo en un liderazgo que no impone, sino que inspira. Que no se basa en jerarquías rígidas, sino en responsabilidad compartida.

 

-¿Cómo ha influido el hecho de ser mujer en su manera de dirigir la compañía?

-Ser mujer me ha dado una sensibilidad especial para gestionar desde la empatía, la visión global y la capacidad de anticipar necesidades.

He aprendido a transformar la diferencia en fortaleza: aportar una mirada más humana, más estratégica y más orientada a la calidad relacional, no solo a la técnica.

No se trata de dirigir “como una mujer”, sino de dirigir desde lo que soy, con autenticidad.

-Como mujer empresaria es un referente para muchas jóvenes, ¿qué consejos les daría a la hora de montar y gestionar su propia empresa?

-Les diría tres cosas muy simples, pero muy importantes:

Rodéate bien: un buen equipo no es un lujo, es la base del todo.

No esperes a sentirte “lista”: la seguridad llega haciendo, no antes.

Pon límites y prioridades: emprender no es hacerlo todo, es saber qué es lo esencial.

Y, sobre todo, que no pidan permiso para ocupar espacios. El talento no tiene género.

 

-En su sector, ¿hay muchas empresas dirigidas/fundadas por mujeres? ¿Qué puede aportar ese liderazgo femenino al sector?

-En nuestro sector vamos siendo más, y estamos ocupando posiciones clave con total naturalidad. No creo que ser mujer te dé una perspectiva distinta por sí mismo; lo que marca la diferencia es la forma de trabajar, la preparación y la capacidad de asumir retos. Lo que sí aporta la presencia femenina es diversidad real en la toma de decisiones, y eso siempre mejora cualquier sector. Cuando se suman estilos de liderazgo distintos las empresas se vuelven más ágiles, más modernas y más capaces de adaptarse a un mercado que cambia muy rápido. El sector de la construcción necesita precisamente eso, más talento y más variedad en la manera de dirigir y también de ejecutar.

 

-¿Qué medidas considera necesarias para avanzar en la igualdad real?

-La igualdad real no se consigue solo con leyes, sino con cultura.

Necesitamos:

Conciliación efectiva, no simbólica.

Formación en liderazgo desde edades tempranas.

Visibilidad de referentes, para que desde pequeños veamos que todo es posible.

Procesos de selección y promoción transparentes, donde el mérito sea el criterio principal.

La igualdad no es un destino, es un trabajo diario.

 

-Ante la actual coyuntura, ¿qué beneficios puede aportar la visión femenina?

-Más que una visión femenina, lo que aporta valor hoy es un estilo de liderazgo capaz de combinar firmeza con claridad, y estrategia con sentido práctico. Muchas mujeres que estamos al frente de empresas hemos aprendido a movernos en entornos complejos con una mezcla de realismo y capacidad de adaptación que resulta muy útil en momentos de incertidumbre. Esa forma de dirigir —más orientada a la colaboración, a la anticipación y a la toma de decisiones sostenibles— ayuda a que las compañías mantengan el rumbo sin perder de vista a las personas que las hacen posibles. En tiempos cambiantes, esa manera de gestionar aporta estabilidad y foco.